Mataró es una ciudad catalana situada en el litoral mediterráneo. És la capital y la ciudad més gran de la comarca del Maresme. Se encuentra a unos 30 quilómetros al norte de la ciudad de Barcelona. Desde esta localidad salió el primer tren de la península ibérica, con el recorrido Mataró-Barcelona, el 1848.
Geografía
Mataró está situado entre la Sierra Litoral y el litoral mediterráneo barcelonino, entre Cabrera de Mar y Sant Andreu de Llavaneres. La autopista C-32 comunica el municipio con Barcelona y la N-II con el resto de la comarca. En Mataró nace la C-60 que comunica con Granollers y enlaza con la AP-7. La carretera comarcal C-1415 llega hasta Mollet del Valles pasando por Argentona y La Roca del Vallès.
Historia
La ciudad de Mataró tiene su origen en la época romana, cuando se fundó Iluro. Se han encontrado nombrosos restos arqueológicos de la villa romana, sobretodo en el núcleo antiguo de la ciudad, donde se han descubierto cientos de las casas romanas y zonas de cloacas. En el barrio del Pla d'en Boet se conservan los restos de la Vil·la Torre Llauder, de finales del siglo I aC, que quedaba fuera de las murallas de la antigua Iluro.
La aspiración continua de deshacerse de la jurisdicción feudal, en el siglo XVI, hizo crear una defensa permanente de la villa para la seguridad de sus habitantes. En el año 1480 el rey Fernando el Católico otorgó el privilegio de incorporarse definitivamente a la Corona, que representaba también la formación definitiva del municipio de Mataró. Durante el siglo XVI quedó terminada la muralla.
En el siglo XVI, Mataró era una pequeña villa edificada alrededor de la iglesia de Santa María y de la Plaza Mayor. Su importante y progresivo crecimiento económico y demográfico hizo necesario ya la vez posible la construcción de una segunda muralla y la incorporación de nuevos espacios urbanos.
Las Murallas de Mataró, construidas entre 1569 y 1600 fueron proyecto del ingeniero real Jorge de Setar. Se pueden ver tramos de la muralla actualmente en la calle Muralla de los genoveses (recientemente restaurada), calle Muralla D'en Titus y por encima del Camí Ral. También quedan los restos de una torre de la muralla en el patio de un edificio privado en la calle Hospital.
El proyecto de enmurallamiento de la villa se prolongó más de treinta años debido a la escasez económica y las disputas sobre el trazado de la misma.
La muralla disponía de 7 portales y accesos, el más destacado era el de Barcelona (actual calle Barcelona con Plaza Santa Ana), del cual se reproducen los escudos del principado, de Mataró y de Barcelona. Los escudos originales actualmente figuran sobre el cielo la dedicada a San Sebastián. Del portal de Valldeix aún se puede percibir la silueta en el cruce entre las calles de La Coma y de San Francisco de Asís. Los otros portales eran los de Argentona, Cabrera, Sant Josep, Sant Feliu, el Pou de la Sínia y la Penya d'en Roig o Portalet.
La industrialización de la ciudad arrancar el año 1839, cuando se instaló el primer motor a vapor para accionar una fábrica textil. Desde este momento el sector textil, de antigua tradición artesanal, se situó en el centro de la actividad económica.
La capital del Maresme vivió un gran crecimiento industrial, que conllevó la llegada de miles de inmigrantes. Esta llegada de inmigrantes se hizo especialmente evidente durante las décadas de los años 60 y 70, cuando decenas de miles de inmigrantes procedentes de Murcia, Andalucía y Extremadura (principalmente), van instal·lar-se a la periferia de Mataró, creando los barrios de Cerdanyola, Cirera, Rocafonda y la Lámpara, entre otros. Estos barrios eran a menudo muy lejanos del centro de la ciudad, ya que los recién llegados no tenían suficiente dinero para poder instalarse en el casco urbano.
Estos nuevos barrios vivieron situaciones muy precarias, dado que el Ayuntamiento de Mataró no les prestaba ninguna atención, y los habitantes de los barrios disfrutaban de una situación económica muy precaria.
Durante los años 60, aparecieron asociaciones vecinales en los barrios para mejorar la condición de vida de sus habitantes, y reivindicar la ayuda de las instituciones públicas.
Con la restauración de la democracia, se consiguió mejorar las infraestructuras de la ciudad y conseguir la conexión entre los diferentes barrios, con la aprobación del Plan General de Ordenación del 1977, y la revisión de éste, en 1993, proyectando la Vía Europa, eje perpendicular a la costa, que unía los barrios periféricos, antes alejados entre ellos, y también del centro urbano.
Fiestas locales
La festividad local de Mataró es "La fiesta de Les Santes" (Juliana y Semproniana) que se celebra a finales de julio. Durante estas fiestas se realizan actos populares y tradicionales, como "El despertar bellugós" que consiste en bajar por la calle de la Riera (calle principal del centro) bailando con los gigantes hasta llegar a la plaza de Santa Ana, donde estalla un musical.La semana Santa, también es un evento cultural de gran importancia, donde cabe destacar la procesión de los "Armados de Mataró". Se tiene conocimiento de la existencia de los armados desde principios del siglo XVIII.


